Repín y Luganski

Recital 2. Nikolay Lugansky y Vadim Repin

Recitales y Música de Cámara

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- Sala de Cámara
20 / 15 € Abonados OSCyL y Colectivos

• Nikolay Lugansky piano

• Vadim Repin violín

PROGRAMA

PARTE I

Serguéi Prokófiev (1891-1953)
Cinco melodías para violín y piano, op. 35bis

Serguéi Prokófiev
Sonata para violín y piano n.º 1 en fa menor, op. 80

PARTE II

César Franck (1822-1890)
Sonata para violín y piano en la mayor, FWV 8


Dos gigantes de la escuela rusa de nuestros días unen sus fuerzas en este segundo recital de la temporada: el violinista Vadim Repin y el pianista Nikolay Lugansky. Colaboradores habituales desde hace años en los escenarios de todo el mundo, son conocidos para el público de Castilla y León gracias a sus actuaciones con la OSCyL en los últimos años. Como dúo, los escuchamos en los recitales de la temporada 2012-13. De Repin, ganador del Concurso Internacional de Violín Wieniawski con tan solo once años, llegó a decir Yehudi Menuhin que era «el mejor y más perfecto violinista» que había escuchado. Por su parte, Lugansky es una referencia incontestable del repertorio romántico, cuyas grabaciones han recibido varios Diapason d’Or y Editor’s Choice de la revista Gramophone. Para su regreso a Valladolid han elegido una primera parte dedicada a su compatriota Prokófiev, compositor cuya audacia consistió en mantener una voz propia e inconfundible en un contexto de enorme presión artística y política. Las Cinco melodías, op. 35bis, son la transcripción para violín y piano realizada por el propio autor con la asesoría de Paweł Kochański y Cecilia Hansen en 1925 de sus Canciones sin palabras, compuestas cinco años antes como vocalizaciones para la soprano ucraniana Nina Koshetz. Si estas piezas muestran una faceta lírica y soñadora, la Sonata n.º 1, iniciada en 1938 pero no concluida hasta 1946, es una de sus páginas más sombrías y sobrecogedoras: el propio Prokófiev pidió que ciertos pasajes de escalas del final del primer movimiento sonasen «como el viento en un cementerio». Tras el intermedio, escucharemos la maestría absoluta de la Sonata de Franck, compuesta en 1886 como regalo de bodas para el violinista Eugène Ysaÿe. Su construcción cíclica, en la que un mismo germen temático unifica los cuatro movimientos, y su celebérrimo final en canon la han convertido en piedra angular del repertorio para violín y piano. Repin y Lugansky la conocen bien: su versión registrada para Deutsche Grammophon (2010) fue galardonada con un BBC Music Magazine Award.