Gustav Mahler Jugendorchester
• Cristian Măcelaru, dirección
• Julia Hagen, violonchelo
PROGRAMA
Antonin Dvořák
Concierto para violonchelo en si menor, op. 104
Piotr Ilich Chaikovski
Sinfonía n.º 6 en si menor, op. 74 «Patética»
Hay obras que se escriben con la pluma. Y hay obras que se escriben al borde del silencio, cuando el compositor sabe —o intuye— que está despidiéndose. Las dos que suenan esta noche en Valladolid pertenecen a esa segunda categoría.
El Concierto para violonchelo de Dvořák, compuesto en Nueva York entre 1894 y 1895, es una de las cumbres absolutas del repertorio romántico. Lo escribió el compositor en los meses más oscuros de su estancia americana, marcado por la nostalgia de Bohemia y por la noticia de la grave enfermedad de su cuñada Josefina —su primer amor de juventud— en Praga. Cuando la lloró meses más tarde, ya en Europa, reescribió el final del concierto en su memoria. El resultado es uno de los testamentos más conmovedores que se hayan compuesto: un solo de violonchelo profundamente humano, atravesado por una alternancia de ternura y desgarro que pocas obras del siglo XIX igualan.
La «Patética» de Chaikovski, por su parte, es literalmente un testamento. El compositor la dirigió personalmente el 28 de octubre de 1893 en San Petersburgo. Salió del podio aquella noche y murió nueve días más tarde. Las hipótesis sobre su muerte —cólera, suicidio encubierto— siguen abiertas, pero la sinfonía habla por sí sola: cuatro movimientos que invierten la forma sinfónica clásica al cerrar con un Adagio lamentoso en lugar del habitual final triunfal. Es la primera gran sinfonía que termina, no en victoria, sino en agotamiento. En aceptación. En silencio.
Entre ambas obras, una de las orquestas jóvenes más prestigiosas del planeta. La Gustav Mahler Jugendorchester, fundada por Claudio Abbado en 1986 como gesto político y artístico —fue la primera orquesta occidental autorizada a hacer audiciones sin restricciones en los países del entonces bloque del Este—, reúne cada año a los mejores talentos de toda Europa. Su sonido tiene la frescura de la juventud y la disciplina de la gran tradición centroeuropea: una combinación irrepetible que el público vallisoletano podrá escuchar bajo la dirección del rumano Cristian Măcelaru, ganador de un GRAMMY® y una de las batutas más respetadas de su generación.
Como solista, la austríaca Julia Hagen, violonchelista de la nueva generación europea, ganadora del UBS Young Artist Award y reciente debut con la Filarmónica de Viena en Lucerna bajo Christian Thielemann.
Una noche para escuchar la música cuando se vuelve confesión.
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Promotor. Concertalia S.L. – B06882864
