Orquesta Nacional de España

Orquesta

 

La Orquesta Nacional de España fue fundada en 1937, durante la guerra civil española, y se relanzó definitivamente en 1942. Desde entonces desarrolla una ininterrumpida e intensa labor concertística, con amplias temporadas en Madrid —desde el año 1988 tiene su sede en el Auditorio Nacional de Música—, participa en los principales festivales españoles —Granada, Santander, San Sebastián…—, y realiza giras por España así como por diversos países de Europa, América y Asia —las últimas en México, Austria, China, Reino Unido, Alemania, Eslovaquia y Omán—.

Con más de setenta años de historia, la Orquesta y Coro Nacionales de España —juntos desde 1971— han comenzado una nueva etapa con el nombramiento del maestro David Afkham como director principal. Ello significa la presencia de un director joven y en alza, que se pone habitualmente al frente de las mejores orquestas del mundo y que apuesta por la OCNE para vivir un futuro juntos en el que ha ser fundamental la participación del público, abonados y aficionados fieles y oyentes de nuevo cuño. Naturalmente, la presencia de Josep Pons, director honorario de la formación y artífice de un cambio en esta reconocido unánimemente en su día, seguirá participando de modo constante.

La llegada de David Afkham recordará a los viejos aficionados lo que supusieron en su día las de titulares igualmente jóvenes y de brillante porvenir, como fueron Ataúlfo Argenta –sucesor de Bartolomé Pérez Casas—, Rafael Frühbeck de Burgos, Antoni Ros-Marbà o Jesús López Cobos. Argenta elevó el nivel artístico de la primera etapa de la ONE a un nivel en cierto modo legendario. Frühbeck de Burgos, fallecido en junio de 2014, fue el director que en más ocasiones ha ocupado el podio de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Ros Marbà aportó su enorme musicalidad. López Cobos dio a ambas formaciones una muy interesante impronta programadora. Junto a ellos fue titular también Aldo Ceccato, que se ocupó de mantener la orquesta en buena forma en un periodo complicado.

Como directores invitados, en la primera época de la Orquesta dejaron honda huella maestros como Carl Schuricht, Herman Scherchen, Sergiu Celibidache, Ígor Markévich, Rafael Kubelik, Mario Rossi, Jascha Horenstein o Jean Martinon —es decir, directores que han hecho historia y que pertenecen a una generación de grandes maestros—. Luego llegaron otros más jóvenes entonces y que serían igualmente excepcionales como Lorin Maazel —desaparecido también recientemente—, Zubin Mehta o Riccardo Muti en el inicio de sus carreras. Ya en épocas más recientes han visitado a la Nacional Yuri Temirkánov, Gennadi Rozhdestvenski, Andrew Davis, Otmar Suitner, Ton Koopman, Gustavo Dudamel, Semion Bichkov, Leonard Slatkin, Paul McCreesh, Marc Minkovski, Ilan Volkov, Juanjo Mena, Pablo Heras-Casado o Giovanni Antonini. Y últimamente, entre otros, con Neville Marriner, David Zinman y Eliahu Inbal. Puede decirse, pues, que salvo excepciones comprensibles, casi todos los grandes maestros han pasado por el podio de la OCNE o, dicho de otra manera, todos los que han estado eran y son.

Del mismo modo, la orquesta ha colaborado con los más destacados solistas vocales e instrumentales de la segunda mitad del siglo XX. La lista, como sucede con los directores, podría ser interminable: Arthur Rubinstein, José Iturbi, Alicia de Larrocha, Yehudi Menuhin, Nathan Milstein, David Oistraj, Leonid Kogan, Mstislav Rostropóvich, Pierre Fournier, Jean-Pierre Rampal, James Galway, Victoria de los Ángeles, Norma Procter, Jessye Norman, Gundula Janowitz, Teresa Berganza… Una relación que se prolonga hoy hasta los más renombrados solistas llegados al panorama internacional en los últimos años: Franz Peter Zimmermann, Lang Lang, Hillary Hahn, Han-Na Chang, Elisabeth Leonskaja, Jean Yves Thibaudet, Christian Zacharias, los hermanos Capuçon, Joshua Bell, Truls Mørk, Gil Shaham, Yuja Wang, Anne-Sophie Mutter, Janine Jansen, Anoushka Shankar, Sol Gaveta, Maria João Pires, Anne Sophie von Otter, Joaquín Achúcarro… Y, claro, jóvenes realidades españolas como Javier Perianes, Iván Martín, Leticia Moreno o Adolfo Gutiérrez.

La serie Carta Blanca a… ha sido uno de los logros más interesantes de las últimas temporadas de la OCNE. En ella se incluye un grupo de conciertos sinfónicos y de cámara dedicados a un compositor de hoy, en los cuales se escuchan obras suyas junto a otras escogidas por él mismo. Hans Werner Henze, George Benjamin, Henri Dutilleux, Elliott Carter, Sofia Gubaidulina, Cristóbal Halffter, Osvaldo Golijov, Joan Guinjoan y John Adams han sido sus protagonistas y, en la presente temporada, lo será Arvo Pärt.

Una de las tendencias de la vida musical de los últimos años consiste en que algunas grandes orquestas han creado sus propios sellos discográficos en los que volcar su creatividad y dejar testimonio de sus mejores conciertos. Así, el sello discográfico de la Orquesta y Coro Nacionales de España ha presentado su primer volumen en el que Rafael Frühbeck de Burgos dirige una obra en la que fue siempre indiscutible: Carmina Burana de Carl Orff. La música española tendrá una presencia fundamental en los siguientes volúmenes: La vida breve de Falla, dirigida por Josep Pons; Conciertos para acordeón con dirección de Nacho de Paz; Noches en los jardines de España de Manuel de Falla, por Joaquín Achúcarro y Conciertos de Joaquín Rodrigo, dirigidos ambos por Juanjo Mena. Serán las primeras entregas de un proyecto que quiere tanto recuperar patrimonio de la orquesta y de su repertorio —dejando testimonio vivo de sus mejores conciertos— como aportar a la fonografía nuevas referencias.

Esta vocación discográfica de la OCNE se ha puesto ya de manifiesto con sus grabaciones para Deutsche Grammophon, entre las que destacan, junto al guitarrista Tomatito y con arreglos de Joan Albert Amargós, Sonanta suite, que fuera galardonado con el Grammy Latino al mejor disco de flamenco en 2010. Para el mismo sello se han grabado también El amor brujo de Manuel de Falla, las Siete canciones españolas de Joan Albert Amargós —con la cantaora Estrella Morente—, así como registros con obras de Ravel, Debussy y Stravinski, y otro dedicado a la canción lírica española junto a la soprano Patricia Petibon. En el terreno de la música contemporánea, contamos asimismo con monográficos dedicados a los compositores Benet Casablancas (Diverdi) y César Camarero (Kairos).

El Área Socioeducativa de la OCNE —otra de sus actividades irrenunciables y más satisfactorias— ha incrementado su labor extendiendo sus acciones a los diferentes ámbitos de la sociedad y atendiendo a los retos que ella nos plantea, y presta especial atención a aquellos colectivos que tienen más difícil su acceso a las artes, y en especial a la música sinfónica y coral.

 

 

 

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